Interior de un portal de una comunidad de vecinos. Fuente: Habcdn

Los conflictos en las comunidades de vecinos siempre han estado presentes en menor o mayor medida. Sin embargo, cuando la situación supera límites razonables y deriva en el acoso sistemático a una persona nos encontramos frente a un delito tipificado como blocking. No se debe confundir, no obstante, un incidente vecinal esporádico con el acoso.

¿Qué es el ‘blocking’?

Entendemos como tal el hostigamiento que una persona padece por parte de uno o varios vecinos de su propia comunidad. Estas agresiones (en su mayoría verbales, pero en algunos casos también físicas) pueden desembocar en graves daños psicológicos para su víctima.

El perfil de persona que efectúa este tipo de ataques es parecido al del mobbing (acoso en el trabajo): alguien aparentemente integrado, pero con tendencia a la sociopatía. Además, el hostigador tiende a buscar el apoyo en el grupo de vecinos ya que no considera que sus actos sobre la víctima sean incorrectos.

Motivos de su aumento

Desde 2015, el acoso vecinal está recogido como delito en el Código Penal (CP) y se castiga con penas de prisión de tres meses a dos años o multas de seis a veinticuatro meses. Pese a no contar aún con los números suficientes como para ofrecer estadísticas relevantes sobre blocking, sí que se ha detectado un aumento de las denuncias tras la modificación efectuada en el Código Penal.

Los juzgados reciben, aproximadamente, un 10% más de denuncias por casos de blocking con respecto al 2015, año en que se tipificó como delito según datos del Colegio Profesional de Administradores de Fincas de Madrid.

Con todo, el acoso vecinal es un delito con una especial dificultad de demostración ya que, en su mayoría, las agresiones suelen ser anónimas y la víctima nunca dispone de pruebas suficientes para incriminar a su hostigador.

Tipos de ‘blocking’

Existen distintos tipos de acoso según la persona a la que van dirigidos. Siendo así, encontramos:

A vecinos: El hostigador considera que el comportamiento del/de la vecino/a no es correcto y, por tanto, justifica en ello sus agresiones.

Al presidente de la comunidad: El acosador pretende, mediante sus ataques, hacer que el presidente de la comunidad adopte una postura u otra frente a un tema de su interés.

Al administrador de la finca: Los hostigadores suelen descargar con el administrador de fincas toda su rabia en base a lo que ellos creen que debería ser una buena gestión.