Pese a la disminución de la morosidad en un 8%, la cifra sigue superando los 250 millones en Cataluña. Fuente: Administraciones Alaya

Tras años viendo cómo la morosidad aumentaba en las comunidades de vecinos sin cesar, dada la mala situación económica actual, finalmente comienza a haber una disminución y mejora en el sector. En 2016, el curso de los acontecimientos varió y la tasa de morosos se vio reducida en aproximadamente un 8% con respecto al año anterior. La deuda española fue de 1665,9 millones de euros y la catalana se situó en 259,3 millones.

Los datos llegan del informe difundido por el Consejo General de Administrador de Fincas de España y avalan una cierta holgura en un sector muy apretado a lo largo de los últimos años. Los propietarios de inmuebles comienzan a tener cierto margen para poder enfrentarse a las derramas que requieren sus fincas.

En función del mayor índice de morosidad español, Andalucía está en primer lugar con 320,39 millones de euros de deuda. Cataluña, por su parte, ocupa el segundo lugar con un impago de 259,3 millones. Una tasa que ha disminuido, en base a 2015, un 7,93%.

Dentro de Cataluña nos encontramos que la provincia con mayor morosidad es Barcelona, con 191,01 millones de euros de deuda. Lleida, sin embargo, sería la menor afectada con sólo 11,68 millones de euros de impago. Girona y Tarragona mantendrían unos niveles considerablemente menores a los de Barcelona, situándose en 27,4 millones y 29,2 millones de euros respectivamente.

¿Existe solución a la morosidad?

La necesidad de una nueva Ley de Propiedad Horizontal se hace cada vez más patente dada la situación actual. Pese a que los datos muestran una minora de lo adeudado, sigue existiendo un 39,9% de comunidades de propietarios que se ven afectadas por los impagos.

La eterna pregunta y el gran dilema de los afectados es, pues, qué hacer al efecto. Existen diversos pasos a seguir y técnicas que pueden tenerse en cuenta para hacerle frente a un vecino moroso: abrir el diálogo, recurrir a la vía legal, acudir a la vía judicial o pedir la ayuda de un Administrador de Fincas profesional y competente.